viernes, julio 03, 2009

La Inactividad Activa

Cierto día un Maestro de Artes marciales fue visitado en su academia por uno de sus discípulos.

Al encontrar a su maestro, un tipo con cierto aire de informalidad fue recibido por éste, quién le pregunto:

-Maestro, me gustaría invitarlo a almorzar para intercambiar experiencias.

El Maestro respondió: -Lo siento, pero hoy es mi día de no hacer nada.

El Alumno un tanto desconcertado protestó:

- Pero Maestro, es que almorzar es no hacer nada sino comer – le insistió.

El Maestro soltó una risa contestándole con aire de orgullo.

-Si acepto tu invitación a almorzar contigo, mi querido alumno – repuso-, debo hacer algo, y hoy es mi día de no hacer nada.

El alumno le increpó: - Maestro, explíquese por favor-

El Maestro finalmente le contestó:

- En nuestra vida moderna, no dejamos espacios vacíos, para no hacer nada. Ese concepto de no hacer nada, que no tiene relación con simplemente no hacer algo, es también una actividad, un ejercicio.

Reflexión:

¿Qué es la Actividad?, es quizás la puesta en acción corporal, mental o emocional de un impulso determinado enfocado hacia un propósito; y la Inactividad?, es la ausencia de ese impulso?, o es la oportunidad para analizar el efecto de la Actividad, es decir es el conocimiento o efecto del impulso realizado, es revalorar nuestra acción, es reagrupar nuestras capacidades para continuar o detenernos; es un momento de gran tensión emocional en el cuál estamos absorbiendo el efecto producto de la Actividad en el momento anterior, para visualizar el posible momento posterior, el resultado; es un instante que aparentemente se detiene en el tiempo, es tiempo puro, es tiempo presente; y sin embargo la Actividad continúa, es Inactividad en movimiento; sólo hacemos una pequeña pausa para analizar que es lo que están provocando nuestras acciones para determinar si nos encontramos en la senda correcta o equivocada!; y de esta forma detener, reorientar o potencializar nuestra actividad.

Imaginemos una nota musical, la pausa o Inactividad no es ausencia de música, sino parte integrante de la composición, la música es el espacio entre las notas, los compositores, son hombres que le prestan tanta atención a las pausas y a los silencios(Inactividad) como a la acción misma de la nota musical. O de igual forma un combate de pelea, una pausa dentro del combate es una acción detenida para estudiar al oponente y sus reacciones antes de volver a entrar en acción. La pausa y el silencio junto con la actividad, ofrece tiempo para sentir los propios procesos internos, así como los el oponente, lo cuál es una forma para reagrupar los propios medios y después intentar tomar la iniciativa, pero ya con conocimiento de causa. Cómo es que podemos aplicarlo a la vida cotidiana?

Es cierto que en nuestra sociedad actual estamos involucrados en un frenético ritmo de actividades, desde las recreativas, familiares, sociales, escolares o laborales; en algunas de ellas estamos sometidos a una presión abrumadora, en lo laboral cada minuto representa enormes utilidades y por ende cada minuto desperdiciado son pérdidas, y por consecuencia nuestro ritmo de trabajo es contra tiempo, elaboración de productos, organización administrativa, de mercadotecnia, ventas y entrega al consumidor, todo esto ya se encuentra implementado bajo un complejo y eficiente sistema de control de calidad; los recursos humanos desarrollan tareas específicas ya implementadas para llevar a cabo el funcionamiento empresarial gubernamental y privado; toda esta maquinaria empresarial debe actuar en cada uno de sus engranajes con gran precisión y ritmo; sin embargo hasta en este ritmo frenético de actividad deben existir pausas, silencio e Inactividad en movimiento latente, para analizar si las decisiones son las adecuadas, una pausa para discernir mentalmente si todo se encuentra bajo control y en la línea correcta de proceso, una pausa para tranquilizar la mente y las emociones cuando la presión es agobiante y evitar así decisiones erróneas o viscerales que desemboque en pérdidas económicas, materiales y por ende despido de personal.

Lo mismo sucede con las actividades escolares, el estudio, la investigación, exámenes y demás nos agobian de tal forma que perdemos el control mental, la mente se satura de gran información que recibimos en el estudio de nuestras materias escolares, es tanto como llenar un vaso con agua, llegará un momento en que si seguimos vertiendo el líquido esté terminará por desbordarse, lo mismo sucede con nuestra mente, experimentaremos en algún momento este desbordamiento de información recibida, provocándonos confusión, angustia, desesperación e incluso jaqueca que desemboca en insomnio y enfermedad, una mente saturada inhibe su capacidad de razonar, de discernir y de tomar decisiones adecuadas; en algún instante debemos recurrir a la Actividad Inactiva, es decir, hacer una pausa que no se encuentre regida por el factor tiempo, lo mismo será necesario un segundo, un minuto, una hora, un día, una semana, un mes, una año, etc. El silencio, la pausa y la Inactividad debe ser atemporal, esta Inactividad que es en suma la interrupción de la Actividad corporal y el caos mental, para reordenar nuestros pensamientos, controlar nuestras emociones, y respirar tan profundo como sea necesario para analizar para recuperar el autocontrol; el tiempo que sea necesario para este logro será esencial para saber con certeza en que rumbo estamos parados, para realizar una introspección reflexionando en nuestros procesos internos, darnos el tiempo suficiente para interpretar aquello que dicte nuestro interior, y una vez identificado, con ese autocontrol recuperado llevar a efecto la culminación de nuestros proyectos personales.

Incluso en la relación de pareja cuando se presentan diferencias que desembocan en discusiones, es tan necesaria la pausa, la Inactividad y el silencio, para no cometer una indiscreción que hiera la susceptibilidad de la pareja, cuando estamos enojados solemos cometer imprudencias, herimos verbalmente cuando no tenemos control, cuando no razonamos, cuando nuestras emociones están desbordadas e incontrolables, que en mucho de los casos desembocan en insultos y agresiones físicas. La Inactividad corporal cuando la mente se encuentra caótica, es vital para evitar cometer un error del cuál nos podamos arrepentir una vez pasado el caos; el silencio es sabiduría y prudencia, y la pausa es respirar profunda y tranquilizar las emociones, es otorgarle el espacio necesario a la pareja para evaluar la relación, para permitirle reflexionar sobre sus sentimientos, para aquilatar lo bueno sobre lo malo, y en ese silencio respetuoso, en esa pausa prudente y en esa Inactividad tolerante, discutir tranquilamente para buscar acuerdo, reconciliación y fortalecimiento de la relación.

No debemos olvidar que el silencio, la pausa y la Inactividad representan conocimiento puro, equilibrio y autocontrol; una Actividad sin pausas, silencio e Inactividad es como un huracán que no se detiene y que a su alrededor crea gran devastación y destrucción; de igual forma nuestro mundo tanto interno como externo se puede devastar o destruir al no detenernos para evaluar el efecto de nuestras acciones. Incluso nuestra respiración debe ir acompañada de pausa para que logremos enviar los nutrientes necesarios a nuestro organismo a través de la inhalación, y desechar el Dióxido de Carbono que es el aire de desecho el cuál ya no requiere el cuerpo, ya que la pausa o la Inactividad en la Actividad fisiológica es tan importante para que nuestro organismo se esté alimentando y purificando para nuestro funcionamiento corporal óptimo.

El tomarse un día libre a pesar de todas las presiones familiares, sociales y laborales, el hacer una pausa durante la cuál aceptemos que el no hacer nada no significa pasividad, es una actividad interior intensa, es revalorar y estudiar la situación. Esto nos da la oportunidad de evaluar un conflicto determinado en el cuál estemos envueltos, lo que nos abre la puerta correcta para poder deducir el curso de acción a emprender y así retomar la iniciativa pero con real conocimiento y razonamiento fortalecido con nuestro autocontrol y equilibrio emocional y mental, para así determinar el programa más óptimo de nuestra propia vida que es Inactividad en movimiento, podemos incluso descubrir que el no hacer nada a veces puede ser algo más importante que hacer algo. Porque cuando el cuerpo en Actividad pierde el control, es cuando la Inactividad debe entrar en acción para restaurar el equilibrio emocional y mental; y cuando nuestra mente en Actividad entra en caos, la Inactividad corporal le regresa el orden y la calma. Cuando nos sentimos agobiados ante una determinada situación, puede resultar que no hay congruencia con la Actividad a realizar y nuestra Actividad interior, sobre todo cuando hay duda, incertidumbre y temor; en ese momento debemos hacer uso de la pausa y la Inactividad para analizar el porque ese sentimiento de incomodidad y duda, la cuál se disipará cuando actuemos en base a lo que dicte nuestro interior, restableciéndose así la calma y el equilibrio tanto interno como externo.

Cuando nuestros estados emocionales y mentales se encuentran caóticos, confundidos y desbordados; al realizar una pausa que es la Inactividad Activa, los procesos mentales entran en orden, y en equilibrio las emociones; para que el instante posterior en la sabiduría del silencio y la calma se manifieste la respuesta esperada.