martes, julio 28, 2009

Incertidumbre

Un sultán decidió hacer un viaje en barco con algunos de sus mejores cortesanos. Se embarcaron en un puerto y zarparon en dirección al mar abierto.

Entretanto, en cuanto el navío se alejó de tierra, uno de los súbditos -que jamás había visto el mar, y había pasado la mayor parte de su vida en las montañas - comenzó a tener un ataque de pánico: sentado en la bodega de la nave lloraba, gritaba y se negaba a comer o a dormir. Todos procuraban calmarlo, diciéndole que el viaje no era tan peligroso, pero aunque las palabras llegasen a sus oídos no llegaban a su corazón.

El sultán no sabía qué hacer, y el hermoso viaje por aguas tranquilas y cielo azul se transformó en un tormento para los pasajeros y la tripulación.

Pasaron dos días sin que nadie pudiese dormir con los gritos del hombre.
El sultán ya estaba a punto de mandar volver al puerto cuando uno de sus ministros, conocido por su sabiduría, se le aproximó: Si Su Alteza me da permiso, yo conseguiré calmarlo.

Sin dudar un instante, el sultán le respondió que no solo se permitía, sino que sería recompensado si consiguiera solucionar el problema.

El sabio entonces pidió que tirasen al hombre al mar. En el momento, contentos de que esa pesadilla fuera a terminar, un grupo de tripulantes agarró al hombre que se debatía en la bodega y lo tiraron al agua.
El cortesano comenzó a debatirse, se hundió, tragó agua salada, volvió a la superficie, gritó más fuerte aún, se volvió a hundir y de nuevo consiguió reflotar. En ese momento, el ministro pidió que lo alzasen nuevamente hasta la cubierta del barco.

A partir de aquel episodio, nadie volvió a escuchar jamás cualquier queja del hombre, que pasó el resto del viaje en silencio, llegando incluso a comentar con uno de los pasajeros que nunca había visto nada tan bello como el cielo y el mar unidos en el horizonte. El viaje - que antes era un tormento para todos los que se encontraban en el barco - se transformó en una experiencia de armonía y tranquilidad.

Poco antes de regresar al puerto, el Sultán fue a buscar al ministro:¿Cómo podías adivinar que arrojando a aquel pobre hombre al mar se calmaría?
Por causa de mi matrimonio - respondió el ministro. Yo vivía aterrorizado con la idea de perder a mi mujer, y mis celos eran tan grandes que no paraba de llorar y gritar como este hombre. Un día ella no aguantó más y me abandonó, y yo pude sentir lo terrible que sería la vida sin ella.

Solo regresó después de que le prometí que jamás volvería a atormentarla con mis miedos. De la misma manera, este hombre jamás había probado el agua salada y jamás se había dado cuenta de la agonía de un hombre a punto de ahogarse. Después que conoció eso, entendió perfectamente lo maravilloso que es sentir las tablas del barco bajo sus pies.

Sabia actitud - comentó el sultán.


Reflexión:

Cuantas veces no hemos sido presa de nuestros miedos internos!, una sensación de origen de remotos tiempos. El miedo es consecuencia por lo general del desconocimiento o ignorancia de aquello que no podemos controlar o que no hemos experimentado. Cuando el ser humano fue consciente de su entorno al ver la magnificencia de la naturaleza y universo que le rodea, comenzó a experimentar todo tipo de sensaciones a través de su percepción mediante sus sentidos, y que son respuestas de alarma ante aquello que pueda provocarle algún daño a nivel físico, emocional o mental, es simplemente un mecanismo de defensa ante lo que considera arriesgado para su integridad y que genera sensaciones de ansiedad; es un intenso sentimiento por lo general desagradable, es una emoción que se deriva del riesgo o la amenaza y es un sentimiento natural que nos alerta de algún peligro y que nos hace estar más pendientes, incrementa la precaución y hace que nos protejamos.

Pero, si es un mecanismo natural de defensa que desarrolla nuestra percepción, porque nos hace perder el control de nuestras emociones a tal grado de generarnos inseguridad?, y esta inseguridad es la que nos arrastra a cometer múltiples errores a nivel personal o social?, El miedo en realidad es un mecanismo de defensa o un mecanismo de destrucción a nivel de razonamiento mental?, si el miedo es un estado de alerta que nos protege ante la diversidad de peligros en que somos sometidos, en que momento volcamos el miedo como un limitante para nuestro libre actuar? A tal grado que el miedo nos impide desenvolvernos en la vida con plenitud y tranquilidad?. Que nos hace desarrollar el miedo?.

El miedo es una sensación que habita en el interior del ser humano, y que es controlado a través del ego, y si el ego es estimulado a través del pensamiento, y el ser humano posee la capacidad de controlar y redirigir sus estados mentales; eso nos da los elementos para poder redirigir y controlar nuestros miedos adquiridos, porque el ser humano no nació con ellos.

Si nos remontamos a la niñez nos percataremos que ese sentimiento era inexistente al momento de nacer, sólo tenemos la percepción de que habitábamos un mundo nuevo y sorprendente; en el momento en que adquirimos conciencia de nuestro entorno ese mundo sorpresivo y nuevo, nos creo cierta curiosidad y conforme esa conciencia despertaba al explorar nuestro entorno se transformó en incertidumbre y cuando comenzamos a integrarnos al núcleo familiar, nuestro libre albedrío comenzó a ser regulado, canalizado y reprimido, lo cuál nos generó angustia; y ya una vez al establecer pleno contacto con la sociedad, esa angustia se trasformó en lo que conocemos como miedo. Es por ello que el miedo es una parte inherente en el ser humano que al igual que el ego ambos son producto de nuestros estados mentales que a través el pensamiento excitamos y potencializamos, principalmente desarrollado por el contacto que ante el mundo estamos inmersos desde que asumimos nuestro estado carnal.

Y desde esa perspectiva podemos asumir que todas las manifestaciones que el miedo nos somete, desde miedo a la vida, miedo a la muerte, miedo a sufrir, miedo a amar, miedo a ser feliz, miedo a ser honesto, miedo a ser rechazados, miedo a ser diferentes, miedo a defendernos, miedo a expresarnos conforme nuestros deseos, miedo a la critica, miedo a las relaciones de pareja, en síntesis miedo a la libertad de ser!

El miedo no necesariamente es un mecanismo destructivo, también puede ser constructivo, la única diferencia radica en la forma de cómo orientamos nuestros procesos mentales, cuyo punto de partida se encuentra en el conocimiento profundo y claro de nuestro interior, porque sin ese conocimiento no lograremos llegar al germen del problema, a la raíz de nuestra inseguridad y angustia ante lo que consideramos desconocido, y no es referirse al desconocimiento de la vida misma, la cuál definimos como futuro, cuando el futuro no existe como un lapso definido, el futuro sólo son aspiraciones de los momentos presentes que anhelamos experimentar, y si el futuro, que es lo desconocido, son los lapsos presentes anhelados, nos lleva a concluir que cuando hay un verdadero anhelo por vivir, nos lleva a definir que si deseamos extinguir ese sentimiento de inseguridad e incertidumbre llamado miedo, basta con posicionarnos en nuestros presente real verdadero palpable y existente, es decir viviendo el momento instante en instante, porque para vivir el momento presente al máximo y lograr paulatinamente extinguir el miedo, requerimos del autoconocimiento, y eso se logra en primera instancia en aceptarnos tal cuál nos encontramos en este momento presente sin juzgamos por lo que dejamos de hacer o por lo que deseamos hacer. Y a partir de este instante al adquirir real conciencia de lo que somos, poseeremos de inmediato control de nosotros mismos, es decir, control de nuestros procesos mentales: el pensamiento.

Por que el real miedo a lo desconocido no es hacia el exterior, sino hacia el interior, explorando nuestra individualidad, nuestras inquietudes, anhelos, ideales, metas, deseos, simplemente expresar lo que verdaderamente somos en relación a la aceptación y amor a nosotros mismos. Porque ante la certidumbre de nuestra individualidad controlando el ego y por ende el pensamiento, se irán disipando esos estados mentales que nos desarrollan inseguridad e incertidumbre. Ya que el ego que es canal que conduce a los estados del miedo requiere del pensamiento para sobrevivir; mientras que la individualidad que es nuestra esencia pura y real no requiere de los procesos mentales para sobrevivir, ya que forma parte de nuestro ser primario que nos fue integrado al momento de nacer y que es el germen que acoge la sabiduría universal que posee todo ser humano, donde hay certidumbre y respuestas ante nuestros cuestionamientos cotidianos producto de la influencia del entorno familiar y social en que estamos inmersos durante toda nuestra vida.

Una vez activada la certidumbre de vida de quienes somos y cuales son nuestros objetivos de vida, notaremos que ocurre un cambio gradual en nuestra actitud ante la vida, porque ya habrá conocimiento de nuestras inquietudes internas, y las respuestas serán generadas en esa introspección que hagamos a fin de hallar las respuestas más acertadas a nuestra problemática actual que nos genera los estados emocionales del miedo; gozando de tranquilidad y confianza por el conocimiento de nosotros mismos, la percepción de la vida pasará del estado de incertidumbre al estado de certidumbre, de la inseguridad a la seguridad individual y del miedo a la paz interior.
El asumir la vida con miedo limitamos nuestra capacidad para alimentarnos de su magia y sabiduría, el vivir el momento presente sin juzgar las acciones pasadas y sin prejuzgar las acciones futuras nos proporcionará autocontrol y equilibrio de nuestros estados emocionales, para vivir la vida acorde a lo que anhelamos de nosotros mismos para alcanzar la superación y autorrealización personal

1 Comments:

Anonymous Claudia said...

Hola!!!

Muy cierto en cuanto sepamos quienes somos y cuales son nuestros objetivos de vida, seremos diferentes fisíca, mental y moralmente, por el simple hecho de estar seguros de nosotros mismos, pero desgraciadamente en algún momento de nuestra vida todo ser humano tenemos miedo y lo canalizamos de una forma negativa, pues llegamos a depender de lo que dicen y piensan los demás, cuando logramos salr de ahi es algo hermos, lo digo con conocimiento de causa.

Aprovecho para decirte sobre otros blogs que leo, son: www.alquimistadepalabras.blogspot.com
www.etcetreadeluz.blogspot.com
www.somosangelesenlatierra.blogspot.com

Para cuando tengas oportunidad los visites y me des tu opinión

Hasta pronto, cuídate!!!

domingo, 2 de agosto de 2009, 5:15:00 p.m. GMT-7  

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